Estamos en el año 1213. Diego se despide de Isabel, tiene cinco años para hacer fortuna y así poder desposarla, plazo que le ha dado el rico padre de la dama. Y Teruel se lanzará a la calle, a finales de septiembre para conmemorar el acontecimiento.
Volverán las callejas del centro histórico al siglo XIII para recordar el amor entre los jóvenes, la petición de mano y la concesión del plazo para conseguirla, que coincidirá con el llamamiento del Rey Pedro de Aragón para la batalla de Las Navas de Tolosa (1213), en la que participaron entre muchos otros, los caballeros de Teruel y su Comunidad de Aldeas. Aquí se reunirán pues, para partir hacia Castilla desde una Villa bulliciosa con los atractivos propios de la Edad Media.
Una nueva apuesta de la Fundación Bodas de Isabel, una nueva fiesta para Teruel, una nueva ocasión para vivir unos días con vestimenta de época a la usanza medieval, una nueva fiesta que nace con vocación de continuidad.
Volverán las callejas del centro histórico al siglo XIII para recordar el amor entre los jóvenes, la petición de mano y la concesión del plazo para conseguirla, que coincidirá con el llamamiento del Rey Pedro de Aragón para la batalla de Las Navas de Tolosa (1213), en la que participaron entre muchos otros, los caballeros de Teruel y su Comunidad de Aldeas. Aquí se reunirán pues, para partir hacia Castilla desde una Villa bulliciosa con los atractivos propios de la Edad Media.
Una nueva apuesta de la Fundación Bodas de Isabel, una nueva fiesta para Teruel, una nueva ocasión para vivir unos días con vestimenta de época a la usanza medieval, una nueva fiesta que nace con vocación de continuidad.

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